PEDRO LEZCANO

Obras musicadas

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QUE NO ME PIDAN LICENCIA (Pedro Lezcano)

 

Que no me pida licencia
quien quiera cantar mis versos.
Mis palabras son de todos,
si no ¿para qué las quiero?

 

Me pertenecen mis manos
que se irán conmigo al cieno,
pero mi voz ¡que se quede,
sonando en labios ajenos!

 

De ustedes es la canción
de la que yo soy un eco. 
Al pueblo van mis palabras
 porque vinieron del pueblo

 

Qué más inmortalidad
que un grupo de compañeros
haga resonar mi voz
cuando yo esté en el silencio

 

Nada queda de los hombres
si no es palabra en el viento,
si no es voz en la memoria,
si no es música en el tiempo

Biografía

 

 

 

Pedro Lezcano Montacalvo. Nace en Madrid en 1920 y muere en Las Palmas de Gran Canaria el 11 de septiembre de 2002. Fue un poeta, ajedrecista y político español.


Nacido en Madrid, se traslada a Las Palmas de Gran Canaria a los nueve años. Cursa estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de La Laguna, culminando la especialidad de Filosofía Pura en Madrid, pero no llega a terminar su tesis doctoral y mostrará su descontento y discrepancias ante las ideas presentes en la Facultad de Letras de la Universidad Complutense. Tras terminar los estudios se establecerá como impresor y editor.

 

En sus años universitarios en la capital de España, frecuenta a los garcilasianos liderados por el poeta José García Nieto en su tertulia del Café Gijón. Allí traba amistad con Eugenio de Nora, Sergio Alonso y Cela entre otros intelectuales de la posguerra española. También son frecuentes sus visitas a Villa Velintonia, la casa de Vicente Aleixandre. Escribe cuentos, teatro… en aquellos años una obra suya es premiada y poesía. Comienza a publicar sus versos en revistas literarias de la época empujado por sus amigos madrileños.

 

Influenciado inicialmente por los poetas del 27, especialmente por Miguel Hernández, admirador de los vates isleños Saulo Torón, Tomás Morales y Alonso Quesada -a los que considera padres espirituales de una obra poética nacida en las Islas pero con vocación universal-, alterna desde sus primeros poemarios publicados la poesía popular con la de contenido social y humanístico, sin despreciar la lírica más existencialista y amorosa. El propio Dámaso Alonso sería uno de sus críticos literarios más entusiastas cada vez que un poemario suyo salía a la calle.

 

Su vinculación con otros poetas e intelectuales canarios de su generación, como los hermanos Agustín Millares y José María Millares Sall, Carlos Pinto Grote o Ventura Doreste y Víctor Doreste (algunos de ellos hacen tertulia en una imprenta que abre Lezcano en Las Palmas de Gran Canaria a finales de los 40), propicia la aparición de Antología cercada, un poemario colectivo que se adelanta a lo que después se catalogaría como Poesía Social en España. En la siguiente década, con su hermano Ricardo, con amigos y familiares, sostiene durante 12 años - como autor, director y actor- una recordada actividad teatral a la sombra de El Museo Canario, el Teatro Insular de Cámara.

 

De su obra en prosa hay que destacar La ruleta del Sur (1956), Desconfianza (1945), Diario de una mosca (1994) y Cuentos sin geografía y otras narraciones (1968). De su obra poética quizás sean La Maleta (1982) y Consejo de Paz las más conocidas, pero también hay que mencionar libros como Cinco Poemas (1944), Romancero canario (1946), Paloma o herramienta (1989) y Romance del tiempo (1950).

 

En los años 80 inicia su faceta como candidato político independiente en la coalición Unión del Pueblo Canario, hasta llegar a la Presidencia del Cabildo de Gran Canaria en 1991, por ICAN (partido político fundacional de Coalición Canaria). Miembro de Honor de la Academia Canaria de la Lengua, Premio Canarias de Literatura y Doctor Honoris Causa por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria e hijo adoptivo de esta ciudad, Lezcano fue, además, un notable jugador y maestro de ajedrez, submarinista, senderista y micólogo.
Fallece en Gran Canaria en 2002.