MERY MALDE

Obras musicadas

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A UN AMIGO (Mery Malde)

 

Quise hacerte un verso
amigo del alma,
donde tú supieras
que yo he comprendido
la triste agonía
de amarme en silencio…

Y siento la pena
de no haber podido darte
algunos brotes de mis primaveras.

Y cuando el otoño se acerque
y me quite las hojas más muertas,
si algunas que vuelan llegan a tus manos…

¡¡¡Aprieta con fuerza!!!
Y guarda los últimos brotes perfumados
que llevan mis penas o mis alegrías
y el dulce perfume de las cosas buenas…
que hubiera querido darte,
el que no pude amigo del alma,
amigo que el tiempo, te hizo poema.

 

 

Biografía

 

 

 

Mery Malde era el nombre artístico de Trinidad América García Martín. Nació en Las Palmas en El Refugio, en el número 12. Poeta y cantante canaria. Hija de Josefa 'la curra' Martín Armas (originaria de Agaete). Se convirtió en los años cincuenta en primerísima vedette, actuando en los escenarios más importantes de la capital grancanaria, siempre bajo la atenta mirada y cuidados de su madre. Llenaba los escenarios que pisaba: el Teatro Pérez Galdós, el Cuyás y el teatro de los Hermanos Millares, en el Puerto. Y no sólo cantaba y bailaba, sino que también recitaba, y su voz era de tal profundidad y misterio que el público caía en las redes de su embrujo al escucharla.


Su belleza era tan deslumbrante que enamoraba a quien la contemplaba. Hija de José García Malde, un oficial de Marina de la clase alta del Ferrol, la joven se distinguía por su clase. Ambas virtudes contribuyeron a que se la disputaran los hombres más ricos de Canarias.
Su extraordinaria carrera se truncaría cuando abandonó los escenarios de la mano de la revista musical Bongó, para casarse con el naviero Andrés Medina Anaya. Su extraordinario carrera se truncó cuando abandonó los escenarios para casarse con el naviero Andrés Medina Anaya.


En aquel Homenaje a Néstor que en el año 1996 el Teatro Pérez Galdós colgaría el cartel de "no hay entradas" durante sus 27 funciones. El personaje central era Mary Malde, una jovencísima cantante que durante mucho tiempo fue el centro de su inspiración. En el mismo espectáculo, el público presenció la boda de la vedette con el naviero y su despedida del mundo de los escenarios.


Artista prodigio desde que nació, a su padre le hacía gracia el talento de su hija y se la llevaba con él a una cantina del parque Santa Catalina donde la subía a la barra para escucharla cantar y recitar. Fue entonces cuando Néstor se enamoraría de su arte y la adoptaría como musa. Porque Mery Malde no sólo cantaba y bailaba, sino que la naturaleza le concedió el don para crear poesía. Versos que le nacía del alma y no del conocimiento de las letras, y que cuando recitaba, emocionaba a quienes la escuchaban.
Pasó su niñez en Las Canteras. Mary Malde recibió numerosos premios y reconocimientos, entre ellos el Premio Ondas 1979, concedido por "unanimidad" al programa radiofónico nocturno La Voz de los Poetas, del que Mery Malde formaba parte. Alguien dijo de la poeta canaria que siempre que recitaba parecía que le cantaba a su playa de Las Canteras, pero también que cuando se escucha su verso, es de tal profundidad, que sobrecoge. Es una roca de misterio, amor y fe, dijo alguien.


En el extracto de una entrevista publicada en 1980 a Mery Malde y recogida por miplayadelascanteras.com, la artista recordaba los primeros años de su infancia y sus inicios en los escenarios, siendo una adolescente.
"Yo nací en el nº 12 de El Refugio, y siempre estuve en la playa. Una hermana mía en el cuadril y el otro de la mano. Yo era los pies y las manos de mi madre, porque éramos cinco. Tres hembras y dos varones", recordaba.


En aquella época, aseguraba, "¡todo el mundo sabía nadar! ¡Por subsistencia! Porque íbamos a la Peña, a la Peña del Pastel... íbamos a La Barra... pero como se lo dijeran a mi madre... mi madre levantaba por el remo, porque aquello no era una mano... mi madre tenía unas manos divinas, pero eran así... Mi padre jamás me puso la mano encima. Mi madre era mi padre y mi madre. Allí quien llevaba el peso de todo era ella, que era modista", decía. "Yo vi siempre a mi madre trabajar en la casa. Tenía a los padres con ella, pero no decía nunca 'tengo a mis padres conmigo', sino 'yo vivo con mis padres', porque si se lo oye mi abuela, mi madre escupe los dientes", decía con humor.


A los 16 o 17 años decide ser artista. "¡Fui artista desde chica! Me subía mi padre sobre la mesa de un restaurante que se llamaba El Rayo, y allí cantaba tangos, fados, lo que me echaran. El teatro fue después. Yo cantaba, bailaba, recitaba, era todo en uno. Mi madre me decía que era aprovechable", concluía la artista.