IGNACIA DE LARA

Obras musicadas

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INQUIETUD (Ignacia de Lara)

 

Si el alma alguna vez no fue propicia, 

si no acerté a expresar que entre lo humano

hacer el bien es la mayor delicia.

 

Si no supe evitar una injusticia 

mísera, mi voz suplicó en vano

que siempre al dar un pan llevé la mano

la suave inclinación de una caricia.

 

Si no logró el calor de mi poesía  fundir en algún alma dura y fría

los instantes mezquinos y perversos.

¿Qué habré logrado al cabo de mi vida de haber sido mujer y escrito versos?

¡Ni obra de amores ni misión cumplida! 

Biografía

 

 

 

 

Lara Henríquez, Ignacia de. Nace en Las Palmas de Gran Canaria (Las Palmas), el 16 de agosto de 1880 y muere el 31 de agosto de 1940. Escritora y poeta. Mujer con profundas convicciones religiosas y que luchó por los derechos de la mujer desde esa perspectiva religiosa, lo que le llevó a sufrir cierta marginación desde determinados sectores políticos del momento.

En el comienzo del libro Ignacia de Lara (Esbozo de una personalidad desde la lejanía) escrito por María Dolores de la Fe y publicado por EL MUSEO CANARIO en 1980, en su primera página dice:

IGNACIA DE LARA (1880-1940). Nació poeta, soñadora y triste. Amó a Dios sobre todas las cosas. Vivió escribiendo. Escribió, viviendo, versos, cuentos, artículos… Repartió a manos llenas amor y alegría para los demás. Se reservó el dolor para sí misma. Con su propia vida repitió incansablemente el Mensaje que dos mil años atrás nos legara Jesucrito: “Amaos los unos a los otros como Yo os he amado”.
El tiempo no podrá borrar su memoria.

Tras cursar estudios en el colegio San José Dominicas, de Las Palmas de Gran Canaria y, después de superados los exámenes en la Escuela Normal de Gran Canaria, se graduó como Maestra en 1896. A partir de esa fecha Ignacia se relaciona con los hombres y mujeres de la cultura canaria y comparte amistad con Alonso Quesada, Tomás Morales, los hermanos Millares Cubas, Montiano Placeres, etc. Igualmente es contemporánea –entre otras– de Josefina de la Torre, Chona Madera y Pino Ojeda, con quienes comenta sus inquietudes.

Su primer libro publicado, Tiré de un recuerdo y como las cerezas (1921), de prosa poética, fue escrito a instancias de un grupo de seguidoras y compañeras de colegio, amigas de su juventud. El segundo y único de poemas publicado, Para el perdón y para el olvido (1924), se inicia con el prólogo de Francisco González Díaz, seguido de una carta manuscrita de Tomás Morales y un soneto del mismo autor, dedicado a la poeta “como prólogo de su libro”.

Ignacia de Lara perteneció a la generación del 14, entre cuyos representantes canarios destacan, además del médico y Presidente de la II República Juan Negrín y del iniciador de la física moderna española Blas Cabrera, los escritores Luís Doreste Silva, Néstor de la Torre, los poetas Domingo Rivero, Tomás Morales, Alonso Quesada o Saulo Torón, o la también mujer y poetisa Josefina de la Torre. 

La existencia de vida y de dolor, de amor y desamor es el tema centra en su poesía. A este motivo central hay que añadir la preocupación por la vejez, el paso del tiempo y el tema religioso así como el tema del mar, tan cercano para los poetas canarios de la época, si bien éste es más significativo en la segunda etapa de la escritora.
Como poetista, Ignacia de Lara, elabora una obra de orientación modernista y tiene su espacio entre los seguidores de Domingo Rivero, el "poeta mayor" del Modernismo canario, entre los que se encuentran, además de Tomás Morales, Alonso Quesada y Saulo Torón, otros como Luis Doreste Silva.

Ignacia de Lara Henríquez, desde su aporte a la literatura, entra en el arco temporal de los poetas modernistas de profunda convicción religiosa. En su obra pueden distinguirse dos etapas: la primera hasta la publicación de su libro Para el perdón y para el olvido; la segunda, desde su definitivo regreso a Las Palmas, en 1931, después de haber vivido varios años en Madrid y Barcelona. La producción poética de la autora en esta etapa es muy numerosa. No pudo ser publicada debido a las circunstancias políticas y económicas en las que se vio envuelta desde el regreso a su ciudad natal. Ignacia de Lara legó a la Literatura Canaria más de trescientos poemas, la mayoría publicados en la prensa local entre 1931-1940. Sus principales colaboraciones las encontramos en los diarios, El Defensor de Canarias, Falange, La Voz Obrera, etc. Antes de morir, y por presiones de sus amigos, vio la luz un libro, no muy extenso, pero de gran riqueza por su léxico folclórico, costumbrista y utilidad antropológica, Entre Paisanos. Cantares (1940). Su preocupación por el derecho a la cultura y libertad de la mujer le convierten en señero icono de reivindicación feminista. Asume la Presidencia de la asociación “Acción Popular de la Mujer” (1931-1933) como plataforma para conseguir mejoras sociales, mayor cultura y más autonomía para la mujer; ello le condujo a vivir momentos difíciles de frustración y desconfianza como política. Finalmente, orientó su inquietud social, especialmente por aumentar la cultura de la mujer, a través de conferencias y escritos periodísticos. Entre sus habituales escritos en la prensa, intercala algunos cuentos de carácter didáctico.
 
Obras: Tiré de un recuerdo y como las cerezas, Las Palmas, Tipografía del Diario, 1922 (ed. digital en Memoria Digital de Canarias, http://mdc.ulpgc.es/); Para el perdón y para el olvido, con un soneto prólogo de T. Morales, Barcelona, Blasi, 1924; Entre paisanos. Cantares originales de Ignacia de Lara, 1940; Antología poética de Ignacia de Lara: 1880-1940, selecc. de A. González Padrón, Las Palmas de Gran Canaria, Real Sociedad Económica de Amigos del País, 1988.